Tráfico sopesa imponer un curso a los automovilistas que llevan moto
MANUEL VILASERÓ
Barcelona fue pionera en proponer que los automovilistas pudieran pilotar motos pequeñas sin necesidad de obtener el carnet, pero dos años después de lograrlo se ha encontrado con un resultado inesperado: mientras la siniestralidad viaria cae en picado en el resto de vehículos, las muertes de motoristas se han duplicado debido en buena parte a la inexperiencia de los nuevos pilotos. El director general de Tráfico, el barcelonés Pere Navarro, que implantó la medida en el 2004, medita ahora varias alternativas para corregir este efecto indeseado. "Estamos estudiando pedir más experiencia previa a los conductores de coche o implantar un curso práctico obligatorio", explicó ayer en declaraciones a este diario.
Navarro no achaca más que en parte el aumento de accidentes de moto a la inexperiencia de los nuevos conductores: "En buena medida se ha debido al propio aumento del parque de motos que la medida ha producido". "A más motos, más accidentes", señala. Pero eso podría ser cierto en la carretera, donde los fallecidos en moto han aumentado un 2,2%, mientras que la siniestralidad general ha bajado casi un 10%. Los datos en la ciudad son diferentes.
USO URBANO
En dos años, los fallecidos sobre dos ruedas en Barcelona se han multiplicado por dos y no hay el doble de motos que en el 2004. Y es que scooter es una moto urbana. Los conductores inexpertos no la han adquirido para irse de fin de semana sino para usarla a diario en las ciudades.
Navarro acepta, en cualquier caso, que hay que atajar la sangría. "No puede ser que la moto quede al margen de la bajada general de la siniestralidad", señala. Para sortear el problema de los automovilistas inexpertos, las dos alternativas que se plantean son alargar de tres a cinco años la antigüedad mínima del carnet de clase B necesaria para poder pilotar motos de menos de 125 cc. Esa es la primera.
CURSOS SIN ÉXITO
La otra medida son cursos de formación práctica de tres o cuatro horas. Ahora existen cursos ofertados por los fabricantes pero son voluntarios y han tenido un éxito muy limitado. Ninguna de las dos medidas está decidida. Incluso podrían adoptarse una tercera no prevista. "Estamos abiertos a lo que demuestren los estudios y nos sugiera Barcelona, que es la ciudad del mundo que más sabe de motos. Lo que sea necesario hacer se hará", añadió Navarro.
Alfons Perona, secretario ejecutivo de la Fundación RACC y uno de los defensores históricos de la liberalización del acceso a la moto pequeña, admite que "habrá que acabar pidiendo la implantación de un curso obligatorio" ante el fracaso del voluntario de cuatro horas que ofrecen los fabricantes. Perona admite que parte de la actual siniestralidad puede deberse a la falta de adaptación del conductor de coche al pilotaje de motos pero también está convencido de que un aumento de control de la Guardia Urbana sobre los motoristas indisciplinados y los automovilistas que no respetan a los vehículos de dos ruedas también contribuiría a rebajar la siniestralidad. "No puede culparse en exclusiva a los noveles como hace el ayuntamiento. La falta de vigilancia de la Guardia Urbana en este terreno también contribuye".
Fuente: http://www.elperiodico.com
