Quiere además retrasar a los 16 años la edad para llevar un ciclomotor

Los conductores noveles con poca experiencia en la carretera constituyen uno de los grupos de riesgo que más preocupan a los responsables de la seguridad vial, sobre todo cuando se suman a sus circunstancias las noches de fin de semana.

Para atajar lo que se ha dado en llamar "violencia vial juvenil", expresión que ayer emplearon varios de los ponentes participantes en el curso "La escena del crimen y la seguridad vial", que tuvo lugar en Murcia, la Dirección General de Tráfico (DGT) estudia prohibir a los conductores con menos de un año de experiencia al volante que circulen por las noches, entre las 23 horas y las seis de la mañana, para reducir la siniestralidad nocturna.

"La violencia vial juvenil existe, y el grupo de edad que va de los 18 a los 32 años es el que mayor accidentes registra; por eso se van a plantear reformas legislativas para frenar la siniestralidad y el riesgo para los demás conductores. Una de las medidas que está en estudio pasa por prohibir la conducción nocturna durante el primer año de carné", anunció ayer el jefe provincial de Tráfico de Murcia, Francisco Javier Jiménez.

Retrasar de los 14 a los 16 años la edad mínima para obtener la licencia de ciclomotor es otra de las reformas que se encuentran en estudio.

Reforma penal

Los mayores expertos del país en la materia abogaron por la criminalización del conductor irresponsable y temerario y analizaron las reformas legales que está emprendiendo el Gobierno, como la del Código Penal. Así, se impondrán penas de cárcel, de entre tres y seis meses, a quien conduzca a más de 190 kilómetros por hora en autovía o a más de 100 kilómetros por hora en ciudad. También serán penados con entre tres y seis meses de cárcel quienes conduzcan con más de 1,2 gramos de alcohol en sangre.

La reforma pretende acabar con la ambigüedad actual del Código Penal, que no deja claro cuándo la infracción es falta y cuándo pasa a ser delito, cuestión que ayer fue abordada por el fiscal del Tribunal Supremo Coordinador de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas.

"La respuesta de la justicia es efectiva con los conductores embriagados, y ha empezado a serlo también con los excesos muy graves de velocidad. Sin embargo, hay un agujero negro en la respuesta penal que se registra en determinados accidentes lesivos", explicó Vargas.

En la actualidad, si esos siniestros se califican como homicidio o lesión por imprudencia leve, terminan "ventilándose en un juicio de faltas y en un mercadillo entre las compañías aseguradoras". Cuando la imprudencia se califica como grave, acaba en un juicio penal y cárcel. "Se han dado instrucciones para promover esa respuesta penal". Para Vargas, se trata de "proteger a la víctima, que se merece el mejor trato".

Fuente: http://www.consumer.es