POR P. A. ORTIZ

VALENCIA. Los datos son incontestables. Los accidentes de tráfico en los que está implicada una motocicleta están multiplicándose en las
carreteras españolas y valencianas. El ejemplo del pasado fin de semana, en la que tres motoristas fallecieron en las inmediaciones del circuito de Cheste, es una triste muestra de un fenómeno cada vez más habitual.

«Es un hecho objetivo e incuestionable». Luis Montoro, catedrático de Seguridad Vial de la Universitat de Valencia, explica así el alarmante incremento de la siniestralidad de motocicletas, hecho que no abarca «periodos concretos» -lo que invalidaría su afirmación- sino que
muestra una «tendencia consolidada» en un espacio de tiempo «relativamente largo».

El perfil de los motoristas que pierden la vida sobre el asfalto está
«claro» y «definido», según Montoro. La víctima tipo se trataría de un varón cuya edad oscilaría entre los 35 y los 45 años y el momento en el que se produciría el siniestro sería durante el fin de semana.

No se trata de problemas mecánicos de las motocicletas ni de las
carreteras. Pese a que son necesarias medidas como la reforma de los «quitamiedos», el auténtico peligro se halla antes de que ocurra el accidente. El trágico repunte de las muertes sobre las dos ruedas responde, según sostiene Montoro, a un problema de formación de los nuevos motoristas, tristes protagonistas del negro balance de siniestralidad.

Ahí reside la principal razón. La rápida incorporación de conductores noveles a las cilindradas más potentes de motocicletas. Algo que Montoro contrapone con los «moteros históricos», personas con muchos años de conducción a sus espaldas y que raramente se ven implicados en los siniestros mortales.

Sobre el trágico balance de Cheste, el catedrático de Seguridad Vial se felicitó por la repercusión que ha tenido en los medios de comunicación -«antes el problema no estaba en la calle»- pero quiso remarcar que el porcentaje de los moteros negligentes es minoritario.

Conductores de fin de semana

«Habrá que cambiar la formación», continúa Montoro. La posibilidad de acceder a una moto de 125 centímetros cúbicos a los poseedores del permiso B (de turismo) de conducción ha fomentado este problema. «En las autoescuelas -dice el profesor de la Universitat- sólo se enseña a conducir coches, y no se dice nada sobre los peligros que entrañan las motos».

Con todo, Montoro admitió que el parque de motocicletas español se ha incrementado notablemente tras el cambio normativo. Una realidad que, por simple lógica, ha favorecido el aumento de la siniestralidad. A más motos, más accidentes. Pero esta no es la única explicación. Y es que la figura del conductor novato que sólo circula con su motocicleta de gran cilindrada los fines de semana está cada vez más extendida.

Luis Montoro, catedrático de Seguridad Vial, ve en la falta de
formación de los nuevos motoristas gran parte de la causa del
significativo incremento de accidentes de moto registrado durante este año.

Artículo recogido de la web:
http://www.abc.es